En entornos industriales donde existen gases, vapores, nieblas o polvos combustibles, la seguridad no depende únicamente de los equipos eléctricos certificados. También depende de la ingeniería estructural.
Fabricar estructuras para zonas clasificadas ATEX implica asumir que el ambiente puede contener una atmósfera explosiva en condiciones normales o anormales de operación. En este contexto, la estructura deja de ser un soporte pasivo y pasa a formar parte del sistema global de seguridad.
Diseñar en ATEX no significa simplemente elegir un material distinto. Significa comprender cómo interactúan impactos, vibraciones, electricidad estática y condiciones operativas en un entorno donde cualquier fuente de ignición puede tener consecuencias críticas.
¿Qué implica fabricar estructuras para zonas ATEX?
Cuando una estructura se instala en una zona clasificada (0, 1, 2 para gases o 20, 21, 22 para polvos), debe diseñarse considerando que no puede generar fuentes de ignición, ni directa ni indirectamente.
Esto supone que la estructura debe comportarse de forma predecible ante impactos o vibraciones, evitar contactos metálicos no controlados y ser compatible con los equipos certificados ATEX que soporta o rodea. Aunque no se trate de un “equipo eléctrico”, debe cumplir los principios de las directivas ATEX y esquemas internacionales como IECEx, ya que su diseño puede influir en la seguridad global del sistema.
¿Por qué no basta con usar acero inoxidable?
Uno de los errores más frecuentes en este tipo de proyectos es asumir que el acero inoxidable, por sí solo, resuelve el riesgo.
En realidad, el inoxidable no elimina la posibilidad de ignición por impacto o fricción. Puede generar chispas mecánicas en contacto con otros metales, no controla cargas electrostáticas por sí mismo y tampoco evita vibraciones o resonancias que puedan generar condiciones peligrosas.
La seguridad en zonas ATEX depende del comportamiento mecánico integral del sistema, de la correcta conexión equipotencial y puesta a tierra, y del control de energía liberada ante fallas previsibles.
¿Qué cambia en el diseño estructural en atmósferas explosivas?
El diseño estructural para zonas ATEX incorpora criterios adicionales a los habituales en proyectos industriales convencionales.
Uno de los aspectos centrales es el control de fuentes de ignición mecánicas. Se deben evitar golpes metálicos no controlados, topes secos, holguras excesivas o contactos bruscos que puedan generar chispas.
La electricidad estática también es un factor crítico. El diseño debe asegurar continuidad eléctrica, puntos definidos de puesta a tierra y equipotencialidad clara entre elementos metálicos.
Las vibraciones y la fatiga adquieren mayor relevancia. Es necesario analizar posibles resonancias, ajustar la relación entre rigidez y flexibilidad estructural y considerar cómo el comportamiento dinámico puede afectar la seguridad.
Otro punto clave es la integración con equipos certificados ATEX. Las interfaces mecánicas deben ser compatibles con motores, sensores y sistemas eléctricos, sin invalidar certificaciones existentes debido a un soporte estructural mal concebido.
Finalmente, el diseño debe contemplar escenarios anormales previsibles, evitando colapsos catastróficos ante fallas mecánicas o eventos inesperados.
Evitar el sobrediseño sin comprometer la seguridad
Un riesgo habitual en proyectos ATEX es sobredimensionar “por precaución”, elevando costos sin mejorar realmente la seguridad.
La buena práctica parte por una correcta clasificación de la zona, identificando el riesgo real y no diseñando bajo el peor escenario genérico. Es fundamental separar claramente los requisitos estructurales de los requisitos ATEX funcionales, documentar las decisiones técnicas y los supuestos adoptados, e integrar los criterios ATEX desde la ingeniería básica y no como una corrección de última hora.
ATEX bien aplicado no significa más acero. Significa ingeniería consciente, análisis técnico riguroso y decisiones trazables.
Nuestro enfoque en estructuras para zonas clasificadas
En proyectos industriales donde existen atmósferas explosivas, entendemos que la estructura no es un elemento neutro. Diseñamos considerando comportamiento mecánico, integración con equipos certificados, control de vibraciones y continuidad eléctrica, siempre alineados con la normativa aplicable y la clasificación real del área.
Abordamos estos proyectos desde la ingeniería inicial, integrando seguridad, funcionalidad y eficiencia económica sin caer en sobrediseños innecesarios.
Si su planta opera en zonas clasificadas ATEX y requiere estructuras compatibles con estándares de seguridad exigentes, podemos analizar su caso desde la ingeniería conceptual hasta la fabricación final. Si quiere conocer más sobre nuestras soluciones en estructuras para atmósferas explosivas, no dude en escribirnos.