Tolerancia

Tolerancias críticas: el margen de error que no te puedes permitir en estructuras industriales

En el mundo de la ingeniería industrial, cada milímetro cuenta. Las tolerancias son el rango de variación que se permite entre la medida ideal de diseño y la medida real obtenida en fabricación. En otras palabras, son el espacio que separa lo correcto de lo inaceptable.

Cuando hablamos de tolerancias críticas, nos referimos a aquellas que impactan directamente en la seguridad, el desempeño o el montaje de una estructura. En una planta minera, por ejemplo, una viga que se desvía apenas unos milímetros puede impedir que una pieza encaje, generar tensiones no previstas o incluso comprometer la estabilidad general del conjunto.

Estas diferencias mínimas adquieren una enorme importancia en estructuras de gran porte: tanques API 650, recipientes ASME, marcos de soporte o módulos industriales. En ellos, la precisión no es un lujo, sino una necesidad.

Qué determina una tolerancia crítica

No todas las piezas requieren el mismo nivel de exactitud. Las tolerancias se determinan combinando la función mecánica de la pieza, la capacidad del proceso de fabricación y las normas aplicables (ISO 13920, ASME, AWS, NCh, entre otras). Este análisis permite establecer el equilibrio entre precisión, costo y viabilidad técnica.

Entre los factores más relevantes están:

  • Función mecánica: las piezas sometidas a esfuerzos, vibraciones o movimiento deben ajustarse con mayor exactitud.
  • Proceso de fabricación: cada método -corte, soldadura o mecanizado- ofrece un rango distinto de precisión.
  • Materiales utilizados: la expansión térmica o las propiedades del acero pueden afectar el resultado final.
  • Normas aplicables: estándares como ISO 13920, ASME o AWS establecen límites concretos para la desviación admisible.

Diseñar con estas variables en mente permite fabricar componentes que encajan a la perfección, reduciendo retrabajos y garantizando seguridad estructural.

Estándares que guían la exactitud en la fabricación

La precisión en estructuras industriales no se logra solo con experiencia; depende también de normas que establecen cómo medir, fabricar e inspeccionar cada componente. Estos estándares aseguran que los proyectos mantengan coherencia entre el diseño y la realidad, independientemente del taller o el fabricante.

En Chile, destacan las siguientes referencias técnicas:

  • NCh 203:2006 – Requisitos para el acero estructural.
  • NCh 428:2017 – Ejecución y control de construcciones de acero.
  • NCh 427/2:2019 – Diseño con perfiles conformados en frío.
  • NCh 3378:2019 – Tolerancias para perfiles con recubrimiento metálico.

En el ámbito internacional:

  • AWS D1.1- Structural Welding Code: Steel.
  • ASME BPVC Section VIII – Construcción de recipientes a presión.
  • ASTM A6 – Requisitos generales para acero laminado estructural.

El cumplimiento de estas normas es lo que permite que una estructura cumpla con su propósito: ser segura, repetible y confiable, sin depender de ajustes en terreno.

Qué ocurre cuando no se cumplen las tolerancias

Cuando las medidas se salen del rango permitido, los problemas no tardan en aparecer. Los errores dimensionales pueden provocar:

  • Interferencias entre piezas o dificultades de montaje.
  • Reprocesos en terreno y retrasos en la entrega.
  • Desalineaciones estructurales y tensiones internas.
  • Sobrecostos y pérdida de productividad.

Además de los impactos técnicos y operativos, la falta de control dimensional genera consecuencias económicas a lo largo del ciclo de vida del producto, aumentando los costos de mantenimiento, reparación y sustitución de componentes. En estructuras industriales, esos desajustes mínimos pueden significar semanas de trabajo perdido o, en el peor de los casos, riesgos de seguridad para personas y equipos. Por eso, el control dimensional no es solo una etapa del proceso: es parte del ADN de la calidad.

Cómo asegurar la precisión

En REINIKE S.A. aplicamos procedimientos y planes de inspección específicos para cada proyecto, asegurando que las piezas cumplan con las tolerancias definidas desde el diseño. Cada control -desde el trazado inicial hasta la instalación final- se ejecuta con instrumentos calibrados y supervisión técnica.

El equipo de aseguramiento de calidad utiliza herramientas de metrología industrial como flexómetros certificados, pies de metro, ultrasonido para control de espesores, niveles ópticos, teodolitos, taquímetros y escáneres 3D. Gracias a ellas pueden detectar desviaciones mínimas y corregirlas antes de que lleguen a obra.

El resultado es una fabricación precisa, documentada y trazable, donde cada milímetro está verificado.

Uno de los proyectos más desafiantes fue la fabricación de estructuras para Minera Centinela, donde se alcanzó una tolerancia 0.0 en las uniones de pilares. Lograr ese nivel de exactitud requirió coordinación total entre diseño, fabricación y montaje, junto con la aplicación de tecnologías de medición avanzada. Este caso nos demostró que, con disciplina técnica y comunicación fluida entre equipos, es posible alcanzar resultados que rozan la perfección.

Lo que gana el cliente cuando se fabrica con precisión

Controlar las tolerancias críticas tiene beneficios que van mucho más allá del taller. Para los clientes de REINIKE S.A., significa:

  • Seguridad estructural: cada unión se comporta como fue diseñada.
  • Eficiencia en montaje: piezas que encajan sin ajustes ni retrabajos.
  • Cumplimiento normativo: fabricación conforme a los principales códigos internacionales.
  • Reducción de costos y plazos: menos imprevistos, más productividad.

En REINIKE S.A. creemos que la precisión se alcanza con planificación, control y compromiso en cada detalle. Si quieres saber más sobre nuestro trabajo y entender por qué en ingeniería el margen de error no es una opción, escríbenos.

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